Reproducción de Rineloricaria Lanceolata
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   Hace no muchos meses, buscando unos ejemplares que colaboraran en la limpieza del acuario y que no sometieran a mis principales inquilinos, los peces Disco, a las torturas que les someten otros peces de naturaleza chupadora, fui aconsejado que utilizase la Rineloricaria Lanceolata, el consejo fue realmente bueno pues no chupan ni discos, ni algas, ni aparentemente nada. Adquirà una pareja, que al estar constituida por ejemplares juveniles era de imposible, al menos para mi, diferenciación sexual.
   Pasados unos meses, uno de los ejemplares aumentó de tamaño, con relación al otro, y le comenzaron a surgir unos discretos mostachos en su hocico, de lo que deduzco se trataba del macho. El otro ejemplar se mantuvo grácil y algo más pequeño, luego se trataba de una hembra.
   Conocedor de que estos animales, al igual que otros loricaridos, de caracterÃsticas similares, gustaban de buscar cobijo en zonas de umbrÃa , preferentemente troncos de árbol huecos, les introduje en su tanque un tronco de bambú de 5 cm. de diámetro y 12 cm. de largo y lo situé en una esquina del acuario, donde el flujo de agua del filtro le aseguraba una cierta circulación interior.
   Al poco tiempo, el macho tomó posesión de su vivienda y tanto le debió gustar que es difÃcil verle fuera de ella , al menos durante el dÃa.
   La hembra, por el contrario, ignoró totalmente tal asentamiento y continuó con sus mismas costumbres. Sin embargo, un buen dÃa, comenzó a rondar el tronco hueco, asomando su hociquillo tÃmidamente por el interior, al principio, para terminar, posteriormente, entrando en el mismo, no sin propinar algún que otro empujón al macho, a quien, por otra parte, no parecÃa importar.
   Pasados 4 ó 5 dÃas, en mi revisión matutina, observé que la hembra habÃa abandonado el interior del tronco y volvÃa a su vida anterior. Para mi sorpresa, en el interior del tronco, un hacendoso macho cuidaba una veintena de dorados huevos, de cierto tamaño en relación a los progenitores. Todos aquellos que compartÃs conmigo afición podréis entender la alegrÃa que sentÃ.
   A partir de aquà a esperar. No sé muy bien si fueron 11 ó 12 dÃas, pero al término de estos, unos pequeños Rineloricaria, pardos, jaspeados, torpes y desgarbados aparecieron para al poco tiempo perderse en la espesura vegetal de un acuario profusamente plantado. Desde entonces se ha repetido la operación en tres ocasiones con una separación entre ellas de un mes aproximadamente . En estos momentos veo a la hembra rondando nuevamente el tronco.
   He de decir por si a alguien le es de utilidad que en la segunda puesta, ya que con la primera no estaba preparado, me dispuse a realizar un reportaje, casi exclusiva al modo de las más afamadas revistas del corazón, por lo que iluminé en reiteradas ocasiones el interior del tronco. No sé si fue la luz, las circunstancias, o que , las que hicieron que aquella puesta se malograse en su totalidad. Pero quede ahà el aviso a navegantes por si acaso.
   A estas alturas alguno quizás quiera saber algo sobre el acuario y sus caracterÃsticas, pues bien estas son las propias de un tanque amazónico de 450 l. dedicado a contener peces Disco, es decir aguas ácidas, muy blandas y con los parámetros de contaminantes tan bajos como lo permite un acuario plantado en prácticamente el 100% de su superficie con renovaciones de un tercio del agua a la semana.
Autor: Juancho





Hola hierves el bambu? hay que hacer algo especial para meterlo en el acuario?